Renee Gurneau & Tom B.K. Goldtooth

Traducido del inglés por Juan G. Sánchez Martínez y Sophie M. Lavoie

Renee Gurneau es miembro inscrita de la Banda Red Lake de los Chippewa. Como educadora y ex presidenta de la Escuela Tribal, cree que los pueblos indígenas tienen el derecho y la responsabilidad de dirigir su propia experiencia educativa empoderada. Tiene experiencia en la realización de evaluaciones y análisis desde una perspectiva cultural anishinaabe. Ha diseñado, dirigido, implementado y evaluado programas comunitarios tanto en reservas como en áreas urbanas, incluidos programas de adicciones químicas, para jóvenes, ambientales, iniciativas de bienestar basadas en la cultura, justicia restaurativa, resolución indígena de conflictos, y programas de terapia familiar para la comunidad. Es coautora, junto con Lea Foushee, de Sacred Water: Water for Life (2010), una obra fundamental sobre la relación de los Anishinaabe con el agua. Es ex becaria Kellogg en el Programa Nacional de Liderazgo. https://ias.umn.edu/programs/public-scholarship/mespac/duluth

Tom B.K. Goldtooth (Dibe’lizhini’ Clan) is an enrolled member of the Navajo Nation. He is also huŋka Bdewakaƞtoƞwaƞ Dakota from Minnesota. Tom es el Director de la Red Ambiental Indígena (IEN), un movimiento comunitario histórico que trabaja en temas ambientales, energéticos, climáticos y de justicia económica en Norteamérica, incluidos los derechos de los pueblos indígenas. Tom ha liderado la delegación de la IEN en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) desde la COP 04 en Buenos Aires, Argentina, en 1998. https://www.ienearth.org/contact-us/ 

Cosmovisión y relación de los pueblos indígenas con el agua: la necesidad de un nuevo paradigma en la política y la gestión del agua

“Los sabios indígenas, que crecieron con su cultura y su lengua,
son la base de la educación tradicional sobre el agua. Ellos son
nuestros tesoros vivientes. Entender el significado del agua nos
ayuda a entender nuestra relación y nuestra interconexión con
el mundo natural y con nosotros mismos. Los valores del compartir
y el cuidar se enseñan”.

Enseñanzas indígenas sobre el agua aprendidas de Simon Lucas (Nuu Chah Nulth), el Dr. Huirangi Waikerepuru (Maorí), y el sabio difunto Cacique Sandy Beardy (Cree)

 

     Los conflictos entre los valores esenciales de los pueblos indígenas y la sociedad occidental, y de sus respectivas relaciones con el agua, yacen en sus diferentes historias de creación donde se enuncian las relaciones del Origen. Lo que se conoce como Instrucciones Originales son las instrucciones dadas por la Creadora / el Creador a las personas en el momento del Origen. Si bien la expresión de la espiritualidad, las ceremonias, etc., están determinadas por el entorno natural y pueden diferir según el espacio en el que vivan los pueblos, en todas las religiones, las Instrucciones Originales constan básicamente de dos componentes: uno, cómo deben tratarse las personas entre sí; y, dos, cómo deben interactuar con el resto de la creación.

Aunque parezca simplista, estas diferentes historias de creación ilustran cómo estas sociedades continúan tratando el agua y el resto del mundo natural.

Los conflictos de la mentalidad de conquista

     En la sociedad Occidental, en lo que se ha dado en llamar las naciones industrializadas, la base está en la tradición judeocristiana del “dominio sobre todas las cosas”. Esto significa que el mundo fue creado para el uso de las personas, y que las personas deben tener la última palabra sobre cómo se usa. Aunque esto no está escrito en la Biblia, con el tiempo se ha llegado a interpretar como una cosificación del mundo natural. La Tierra debe ser controlada. La naturaleza debe ser administrada para la comodidad de los humanos.

     En las historias de creación de todos los pueblos originarios, el agua desempeña un papel integral. El agua tiene conciencia e inteligencia y debe ser tratada como tal.

 

     En oposición directa a la cosificación del mundo natural, para el pensamiento indígena, el agua es necesariamente sagrada. La reverencia que sentimos por el agua es difícil de analizar debido a la reticencia natural que los pueblos indígenas tienen en exhibir ante el mundo en general nuestras enseñanzas más sagradas. Tenemos buenas razones para ser cautelosos. Somos conscientes de que estamos presentando nuestras más preciadas formas de pensar y ser frente a una estructura de poder que no tiene ningún respeto por nada de esto y, de hecho, ridiculiza y minimiza la importancia de las cosmologías, filosofías y visiones del mundo indígenas. Además, la dinámica de la colonización, la cual se ha internalizado, exige que nosotros como pueblos indígenas no tengamos derecho a nuestro propio pensamiento. Todo pensamiento y forma de ser indígenas fueron criminalizados y por eso dudamos en compartir nuestra alta conciencia con una sociedad que no puede y no quiere comprenderla. Otro elemento es la protección del conocimiento indígena de quienes lo quieren explotar y manipular para fines distintos a los asignados al comienzo.

 

     Es importante explicar cómo funciona la colonización. La siguiente definición práctica es sucinta y definitiva.

 

      1. La invasión de una potencia extranjera.
      2. La criminalización de todas las cosas indígenas por parte de la potencia invasora: esto significa todos las formas de vida, normas sociales, la educación de nuestros hijos, el gobierno, los modos de expresar el conocimiento espiritual, la estructura familiar, los roles de género, el lenguaje, y la comprensión de la relación y el conocimiento del todo integrado al resto de la creación. 
      3. La imposición de todas las normas sociales de la potencia invasora sobre los pueblos indígenas: esto significa que todos los modos de vida, normas sociales, la tierra y el agua no han de ser respetados, sino divididos en propiedad individual, lenguaje, la educación de los niños se convierte en una vergüenza y una ruptura del entendimiento de parentesco que mantenía intactas a las comunidades indígenas, el gobierno se convierte en una réplica ineficaz de las estructuras de la potencia invasora, el poder y el lugar de las mujeres se minimiza, el cristianismo se impone y se aplica brutalmente.
      4. Todo se mantiene en su lugar por el poder militar.

Diferencias de cosmología

 

     Por eso, cuando los invasores europeos llegaron a las tierras indígenas trajeron consigo una cosmología tan diferente a la nuestra que no pudimos comprenderlos y ellos tampoco a nosotros. El valor más destructivo que impusieron los invasores europeos fue la cuantificación y cosificación del mundo natural, imponiendo un valor monetario a las cosas sagradas y cometiendo genocidio contra los pueblos indígenas que se resistieron.

     La suposición de que cualquier terreno abierto está ahí para ser tomado y lo único que tienen que hacer es poner una cerca para hacerse dueños. 

     Una de las primeras cosas que hicieron los invasores fue arrojar su basura al agua, contaminando la fuerza misma que sostiene y nutre toda la vida.

     ¿Qué significa esto para nuestra relación con el agua? El debate sobre el agua es simplemente la progresión natural del debate sobre los llamados “recursos naturales”. Es sobre la mercantilización, la cosificación y la deshumanización de todas nuestras formas de comprensión.

     Para los pueblos indígenas, el sufrimiento causado por todo esto va más allá de lo humano. Uno de los problemas residuales es que ahora estamos en un período en el que hemos superado el trauma lo suficiente para comenzar a hablar de nuestra propia experiencia con un poco de distancia.

     Si nuestro sufrimiento es causado por la alteración de todo lo que es nuestro, entonces parecería que la manera de lograr una posición fuerte en cualquier negociación global o nacional sobre “recursos”, sería fortaleciendo y revitalizando nuestra identidad cultural y espiritual. Nadie puede reclamar nuestro conocimiento tradicional y dar permiso para usarlo, excepto nosotros mismos. Antes de compartirlo, debemos aclararnos nosotros mismos y sentirnos seguros de nuestro propio conocimiento. Antes de dar permiso a alguien más para usar nuestro conocimiento, primero debemos reclamarlo como nuestro. La ignorancia de nuestras propias enseñanzas sagradas sobre el agua, sobre la creación, no es una consecuencia lógica. Es por eso que la revitalización del idioma y la cultura es vital para el pensamiento indígena. 

     La autoridad de la colonización, la cual se basa en una idea insensata de superioridad racista, permite que todo lo indígena sea un blanco legítimo para quienes lo deseen. Y así lo hacen. Esta arraigada ideología de superioridad racial, progreso y legitimación permite una indiferencia deliberada e intencional ante el resultado de políticas miopes y destructivas. 

     El concepto de “las siete generaciones” es la idea de que cada decisión que tomamos es con la conciencia de que esa decisión afectará a nuestro mundo y a los pueblos dentro de siete generaciones. La gran inteligencia de este concepto está completamente ausente de las políticas energéticas, hídricas, de justicia social y de tierras de las sociedades dominantes y dominadoras actuales.

     La cosmovisión indígena percibe toda la creación como algo vivo y constitutivo de la inteligencia del Creador. Él ha puesto todo su conocimiento de la ciencia de la creación en cada una de sus partes individuales. Aunque cada átomo y partícula está individualizado, todos somos parte de un todo integrado. Esto supone una creación amorosa y cuidadosa en la que todas las partes de la creación cuidan de todas las demás partes. Ninguna parte es superior. Ninguna parte tiene “dominio” sobre otra. No fuimos puestos aquí para ser “administradores” de nada. Más bien, todos fuimos creados para vivir en una relación armoniosa, despierta, amorosa e inteligente con todos los demás aspectos de la creación. Esto es lo que significa Mitakuye Owasin, que para las naciones Lakota, Nakota y Dakota significa “Todas mis relaciones”. Es lo que significa Mino-bimaadiziiwin, “El buen vivir”, según las Instrucciones Originales de los Anishinaabe. Es el poder de la “Buena mente” en la cosmología de las naciones iroquesas.

     La visión indígena es que la Tierra es nuestra verdadera madre, que nos da a luz y mantiene nuestra vida a través de la suya. Ella es la madre de todos los seres vivos. El agua es su sangre vital que corre por su cuerpo y mantiene toda la vida. Nuestro primer entorno es el agua. Vivimos en el agua durante toda la gestación dentro de nuestra madre, quien luego da a luz a través del agua. Luego ella mantiene nuestra vida a través de su propio cuerpo, a través de la leche y el agua de su propio cuerpo. Esto no es difícil. De esta comprensión proviene nuestra reverencia por el agua. Es de esta comprensión de la totalidad de la creación que nuestras posiciones políticas sobre el agua se informan y se basan. Es imposible actuar sobre una parte de la creación sin afectar al resto.

     Cualquier forma de pensar y actuar que objetiva, mercantiliza o pone un valor monetario a la tierra, el aire y el agua es antitética a la comprensión indígena. Sin embargo, nos vemos obligados a entrar en el mercado global sin nada con lo que negociar excepto nuestros “recursos naturales”. Debido a la imposición de estos valores ajenos, esto cambia la forma en que nos relacionamos con el medio ambiente en el que vivimos. Debido a que se ha producido una interrupción deliberada en la transmisión del conocimiento tradicional de una generación a la siguiente, nos encontramos en la posición insostenible e imposible de depender económicamente de nuestra propia autodestrucción cultural.

     En las lenguas indígenas se encuentra la capacidad total para comprender las complejidades de la ciencia de la creación. Nuestras historias de creación comienzan con el origen, el despertar y la conciencia de los creadores. Nosotros lo comparamos con nuestro propio nacimiento y el agua está en el comienzo mismo. El agua es el medio que nos lleva del mundo espiritual al mundo físico. La Madre Tierra y nuestra propia madre natural nos han llevado y son el recipiente sagrado de agua de donde venimos.

     El hecho de que el agua no sea considerada sagrada contribuye a la mala salud, la pobreza y la ignorancia, e incluso es su causa. Si el agua fuera entendida como sagrada, no se contaminaría.

     Sin agua, nada podría haberse formado. La materia no podría haberse formado sin humedad. Cada parte de la creación participó en la creación de la vida física. La vida no podría haberse formado sin agua y sin una motivación espiritual.

     Si queremos negociar desde una posición de poder, debemos hacerlo desde el autoconocimiento. Actualmente, todos los términos no los definen los pueblos indígenas, sino sistemas que no se preocupan por nuestros intereses. Es una estructura de poder desequilibrada, en la que siempre estamos a la defensiva.

 

“No trazamos ninguna línea divisoria entre lo político y lo espiritual. Nuestros líderes son también nuestros líderes espirituales. Al promulgar cualquier ley, nuestros líderes deben tener en cuenta tres cosas: el efecto de sus decisiones sobre la paz; el efecto sobre la ley y el orden naturales; y el efecto sobre las generaciones futuras. La ley y el orden naturales son evidentes por sí mismos y no necesitan pruebas científicas. Creemos que esta manera de pensar debería requerirse a todos los legisladores, y todas las constituciones deberían contener estos principios”.

 

“Círculos de sabiduría”, Taller sobre cambio climático para pueblos indígenas y territorios indígenas celebrado en Albuquerque, Nuevo México, en 1998

Lucha por los derechos del agua

     Es lamentable que en algunos países los esfuerzos de los pueblos indígenas por lograr la libre determinación, los derechos territoriales y la garantía de sus derechos consuetudinarios sobre el agua hayan creado graves disputas entre los gobiernos nacionales, las jurisdicciones locales, las comunidades no indígenas, el sector privado, la industria y los pueblos indígenas. El derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación y la soberanía, y el uso de los conocimientos tradicionales y las prácticas culturales para proteger el agua, están siendo ignorados, violados e irrespetados.

     A lo largo de los territorios indígenas en el mundo, los pueblos indígenas están experimentando una escasez cada vez mayor de agua dulce y la falta de acceso a fuentes de agua, incluidos los océanos. En estos tiempos de escasez, los gobiernos están creando intereses comerciales en el agua que conducen a la desigualdad en la distribución e impiden el acceso al agua, la cual es un recurso vital.,h

El agua como mercancía. Conflictos continuos en un marco neocolonial

     Los conocimientos tradicionales indígenas, desarrollados a lo largo de milenios, se han visto socavados por una dependencia excesiva a métodos, normas y tecnologías científicas occidentales relativamente recientes. Los pueblos indígenas apoyan la aplicación de medidas contundentes que les permitan compartir plenamente sus experiencias, conocimientos y preocupaciones.

     La globalización económica constituye uno de los principales obstáculos tanto para el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas como para la protección de los recursos hídricos. En el Sur Global, las empresas transnacionales y los países industrializados están imponiendo su agenda global en las negociaciones y acuerdos del sistema de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y otras instituciones financieras, y la Organización Mundial del Comercio y otros organismos de libre comercio, lo que reduce los derechos consagrados en las constituciones nacionales, los convenios y los acuerdos internacionales. Hoy en día, el agua se considera una mercancía económica, y ya no un derecho humano. Este punto de vista es lo que sustenta los programas de privatización del agua y la recuperación total de los costos, lo cual está aumentando la pobreza masiva en lugar de reducirla.

     El análisis de los modelos de privatización de los sistemas de agua y saneamiento demuestra que las empresas transnacionales, por más responsables que intenten llevar a cabo sus negocios, simplemente no están diseñadas para proporcionar servicios públicos, de manera equitativa, a todas las personas.

     Los pueblos indígenas consideran que los servicios de agua y saneamiento deben ser proporcionados por el público, con la participación plena y efectiva de nuestros pueblos indígenas y comunidades locales. Se requiere aumentar mecanismos innovadores de financiación pública. La experiencia demuestra que los servicios de agua proporcionados por el sector privado no están funcionando.

     Los pueblos indígenas están preocupados por el hecho de que, una vez privatizados los servicios de agua y saneamiento, la esencia misma de la vida, que es la sacralidad del agua, será determinada y definida por el sistema de mercado. Conforme al mecanismo de privatización, la prestación de servicios de agua se basa en la “capacidad de pago”, lo que significa que las comunidades menos privilegiadas terminan frecuentemente sin servicios adecuados. Los pueblos indígenas están preocupados por esto, ya que, a nivel mundial, somos los más pobres entre los pobres. Un sistema económico basado en el mercado no está diseñado para conservar recursos naturales como el agua; al alentar un mayor consumo, se maximizan las ganancias. Por eso el agua debe mantenerse como un bien público.

Contaminación y malas condiciones del agua

     La contaminación de los recursos alimentarios tradicionales se ha convertido en un problema cada vez más preocupante entre los pueblos indígenas. La relación entre estos alimentos tradicionales y las fuentes de agua potable, los sistemas de riego y los alimentos procedentes de lagos, ríos, manantiales y pozos locales es evidente en muchas comunidades, tanto de países industrializados como de bajos ingresos.. En Latinoamérica, por ejemplo, los pueblos indígenas de las regiones de los Andes y la cuenca del Amazonas están expuestos a altos niveles de arsénico y mercurio a través de los sistemas de agua locales y la población de peces. Esto crea problemas de salud entre los niños y los lactantes. Para muchos grupos tribales de África, el agua potable insalubre y la manipulación antihigiénica de los alimentos contribuyen a los altos niveles de enfermedades diarreicas en los lactantes y los niños. Los pueblos indígenas de los países ricos industrializados del Norte también tienen ejemplos de condiciones de pobreza, luchas por los derechos sobre el agua, sequías, escasez de agua y mala salud a causa de enfermedades transmitidas por el agua, como las que se dan en los países con bajos ingresos.

     ​​Canadá es un país rico con una gran población de Primeras Naciones indígenas que, según las estadísticas, tiene una menor esperanza de vida, una mayor mortalidad infantil y una mayor carga de enfermedades que la sociedad dominante. Un estudio de agua y alcantarillado realizado por Health Canada y el Departamento de Asuntos Indígenas (dos agencias federales) examinó 863 sistemas de tratamiento de agua comunitarios de las Primeras Naciones y 425 sistemas de tratamiento de aguas residuales comunitarios. El estudio concluyó que al proporcionar a las comunidades indígenas un buen suministro de agua y mejores sistemas de saneamiento de desechos, se podrían lograr grandes mejoras en la salud, lo cual llevaría al desarrollo económico y a la reducción de la pobreza.

     La calidad del agua y los sistemas adecuados de abastecimiento de agua, aguas residuales, saneamiento y eliminación de desechos son esenciales para la salud de los pueblos indígenas y las comunidades locales. Entre las numerosas comunidades de pueblos indígenas en todo el mundo, tanto en los países industrializados como en los de bajos ingresos, faltan instalaciones adecuadas y seguras de abastecimiento de agua y eliminación de aguas residuales. Un número alarmante de pueblos indígenas no tiene acceso a agua potable, y la cifra va en aumento. No existen programas de infraestructura comunitaria para hacer frente a las amenazas más inmediatas para la salud. Se necesitan instalaciones sanitarias básicas, viviendas seguras y suministro de agua potable.

Tras la crisis del agua hay una crisis de gobernanza y una crisis cultural

     Un marco ético basado en el respeto por el agua, fuente de vida, y sus manifestaciones culturales es fundamental para la formulación de políticas para el uso del agua. Cuando se le falta al respeto al agua, se le hace mal uso y se le administra de manera deficiente, los pueblos indígenas ven los efectos que amenazan la vida de toda la creación, de todas las poblaciones y de todos los asentamientos humanos.

     Más del 80% de la biodiversidad restante del mundo se encuentra en las tierras y territorios de los pueblos indígenas. Los pueblos indígenas representan aproximadamente 476 millones de personas en el mundo y constituyen aproximadamente el 90% de la diversidad cultural del mundo.

Puntos claves

    1. Los gobiernos deben reconocer los intereses de los pueblos indígenas en materia de agua en cuanto a sus usos y tradiciones, garantizando que los derechos indígenas estén consagrados en la legislación y las políticas nacionales.
    2. Los gobiernos deben aumentar la participación y la colaboración mutua de los pueblos indígenas en todos los aspectos del uso del agua para la agricultura, el desarrollo y la gestión de los recursos hídricos, el desarrollo de los servicios de agua y saneamiento; así como el reconocimiento de los intereses de los pueblos indígenas en materia de usos, tradiciones, y distribución del agua, la mejora de los servicios para una mejor gestión del agua, y de la gobernanza del agua para que se garantice el uso eficaz de los recursos existentes y la participación activa de los pueblos indígenas, aumentando sustancialmente la financiación de la infraestructura hídrica y planes de financiación específicos, y mecanismos de empoderamiento y capacitación.
    3. El desarrollo y la gestión eficaces de los recursos hídricos, y la prestación eficiente y equitativa de servicios de abastecimiento de agua y saneamiento son esenciales para la reducción de la pobreza, la protección de los ecosistemas y el crecimiento sostenible. Adoptar estrategias que exploren alternativas a los sistemas y tecnologías a gran escala del sector privado, buscando innovaciones en los proveedores formales o informales de sistemas de agua a pequeña escala, en las tecnologías intermedias, el conocimiento indígena y los enfoques comunitarios.
    4. Los gobiernos deben reconocer que, en muchas culturas indígenas, las mujeres suelen ser las protectoras y usuarias de los sistemas tradicionales de recursos hídricos, lo que exige incorporar la perspectiva de género en la planificación, la ejecución y el seguimiento de la gestión integrada del agua. Aplicar un enfoque que incorpore los principios del Conocimiento Ecológico Tradicional Indígena (TEK, de las cifras en inglés) de la gestión del agua. Integrar los principios del TEK indígena sobre la naturaleza sagrada del agua.
    5. Los gobiernos deben reconocer el derecho humano básico al agua, que el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CESCR, por sus siglas en inglés) de las Naciones Unidas ratificó en noviembre de 2002. El reconocimiento de este derecho en la formulación de políticas y la legislación nacionales es crítico para lograr un enfoque fundamental hacia la erradicación de la pobreza. En materia de derechos humanos y medio ambiente, los Estados-nacionales deben cumplir con las obligaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) y otros acuerdos comerciales regionales y bilaterales. 
    6. Los gobiernos, el sector privado, los donantes, las instituciones financieras, las ONG y las organizaciones intergubernamentales deben aplicar la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, la cual fue adoptada en 2007 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Un artículo de esta Declaración aborda los derechos de los pueblos indígenas al consentimiento libre, previo e informado y a la consulta por medios culturalmente apropiados en todas las actividades de toma de decisiones y en todos los asuntos, incluidas las asociaciones. En muchas comunidades indígenas, la toma de decisiones colectiva mejora el autodesarrollo de los pueblos indígenas.
    7. Los niveles locales, los estados sub-soberanos y los pueblos indígenas deberían disponer de capital nacional e internacional para financiar infraestructuras hídricas y servicios de saneamiento a pequeña escala con tecnología apropiada. Se deberían establecer sistemas internacionales y nacionales de restauración, financiación, inversión y compensación en colaboración con los pueblos indígenas para restablecer la integridad de las cuencas hídricas y los ecosistemas afectados.

 

     Reconocemos, honramos y respetamos el agua como sostén sagrado de toda vida. El agua es la fuente de la vida, es mucho más que un derecho humano, es un derecho de toda la naturaleza, de todas las plantas y animales. En muchas culturas indígenas, nuestras mujeres son las protectoras tradicionales del agua.

Conclusión

     Se hace necesario un nuevo paradigma en este mundo, en el que se define su relación con la Madre Tierra y el agua. Este paradigma requiere un cambio en la relación humana con el mundo natural, de una relación de explotación a una relación que reconozca la sacralidad del agua. Este paradigma valoraría la importancia de la protección de las fuentes de agua sagradas, como las cabeceras de los ríos, los manantiales y otros sistemas hídricos que tienen un significado histórico, cultural y espiritual para los pueblos indígenas.

     Como cuestión transversal, la agenda para abordar esta crisis del agua debe abarcar plenamente la realidad de la crisis global que afecta a nuestras comunidades locales. Los sistemas sociales, ecológicos, económicos y políticos, tanto a nivel nacional como global, están al borde de un cambio adverso. Muy pocas sociedades están preparadas para ello. Los esfuerzos gubernamentales para responder a estas cuestiones son insuficientes. Los esfuerzos corporativos e industriales para reformar su forma de hacer las cosas no se llevan a cabo debido a las limitaciones sistémicas que exigen un crecimiento y ganancias continuas a expensas de la protección del agua, el medio ambiente, los ecosistemas y los hábitats, la salud humana, los derechos humanos y el bienestar general de la sociedad.

     La sostenibilidad global sólo se puede alcanzar si buscamos una mayor autosuficiencia local y regional, no menor. Construir nuestras economías sobre sistemas de cuencas hidrográficas locales es la única manera de integrar políticas ambientales sólidas con las capacidades productivas de los pueblos, protegiendo al mismo tiempo nuestra agua.

     Es necesario un diálogo entre las partes interesadas indígenas y no indígenas y, especialmente, la sociedad pública/civil para reevaluar un sistema de derecho colonial que no funciona. Es necesario desarrollar un cuerpo de leyes que reconozca los derechos inherentes de la naturaleza, de los animales, los peces, las aves, las plantas y el agua misma, más allá de su utilidad para los seres humanos. Esto abordaría la cuestión de los Derechos de la Naturaleza, pero en el marco de las Leyes Naturales indígenas o las Instrucciones Originales. La mayor parte del derecho occidental colonial limita la Naturaleza (lo que algunos pueblos indígenas de América del Norte denominan el Círculo de la Vida) a una condición de mera propiedad o “recurso” natural para ser explotado.

 

     ¡Las comunidades deben declarar todas las fuentes de agua como lugares sagrados!

Author’s statement

I am mixed heritage, including and identifying Cherokee, although not an enrolled member of a sovereign nation. I am from the Southeast (born in Georgia, raised in North Carolina) and have always had a mystical relationship with water. I both fear and revere it. I was caught in an undertow at the Atlantic Ocean as a child. I caught my first trout in a mountain stream. Years later, I would taste trout caught fresh from the Oconaluftee River in Cherokee, NC. I canoed the northward-flowing New River. In Cherokee spirituality, going to water is an important prayerful tradition.

Blue Hole Spring is located in what is now Red Clay State Historic Park, site of the last seat of Cherokee government before the 1838 enforcement of the Indian Removal Act of 1830 by the U.S. military, which resulted in The Trail of Tears. It is the source of water for the Councils of 1832-1837. The Cherokee believe that the streams that come from mountains are the trails by which we reach the underworld and the springs at their heads are the doorways by which we enter it, but to do this one must fast and go to water and have one of the underworld people for a guide. https://tnstateparks.com/parks/info/red-clay

1. Véase el Informe resumido de National Assessment of Water and Wastewater Systems In First Nations Communities (2011), disponible en línea en el sitio web del Gobierno de Canadá. (Nota de los editores)

2. Las estadísticas mundiales sobre la población indígena basadas en censos nacionales se pueden consultar en el informe de la Organización Internacional del Trabajo Implementación del Convenio N.º 169 sobre pueblos indígenas y tribales. Hacia un futuro inclusivo, sostenible y justo (2019). Disponible en línea. (Nota de los editores)

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